Las Falacias: Argumentos que Engañan


Las falacias son argumentos que parecen correctos, pero que en realidad tienen un error que los hace

inválidos. Son como "trampas" en una conversación o un debate. Como son muy comunes, muchas de

ellas tienen sus propios nombres. Conocerlas te ayuda a no ser engañado y a construir mejores

argumentos.

Este texto te explica primero dos falacias muy generales y luego te da una lista con algunas de las más

conocidas.

Dos Falacias Muy Comunes:

1. Sacar conclusiones apuradas (Generalización apurada)

Esto pasa cuando hacemos una afirmación general basándonos en muy poca información.

Ejemplo: Si el primer uruguayo que conozco es fanático del mate, no puedo concluir que todos

los uruguayos son fanáticos del mate. Para hacer una afirmación tan grande, necesitaría conocer a

muchas más personas de diferentes lugares y edades.

Para que una conclusión general sea fuerte, necesitás varios ejemplos, no solo uno o dos, y estos deben

representar bien al grupo del que hablás.

2. Olvidar otras posibilidades

Esto ocurre cuando creemos que solo hay una o dos opciones o explicaciones para algo, ignorando que

puede haber muchas más.

Ejemplo de causa y efecto: "Los estudiantes que se sientan en la primera fila de la clase suelen

tener mejores notas. Por lo tanto, sentarse adelante causa que saques buenas notas". Pero, ¿es la

única explicación? Quizás los estudiantes más interesados eligen sentarse adelante. O tal vez estar

adelante ayuda a concentrarse, pero no es la única causa de las buenas notas. Antes de aceptar la

primera explicación, pensá si existen otras.

Ejemplo en decisiones: A veces pensamos que solo tenemos dos opciones ("o estás conmigo o

estás en mi contra"), cuando en realidad puede haber muchas posturas intermedias o diferentes.

Antes de tomar una decisión, preguntate siempre: ¿hay otras alternativas?

Lista de Falacias Comunes

Ad hominem (Atacar a la persona) En lugar de discutir la idea o el argumento de alguien, se ataca a la

persona que lo dice.

Ejemplo: "No podés tomar en serio su opinión sobre política, si es una persona que nunca

trabajó". (Aquí no se debate la idea política, se ataca a la persona).

Ad ignorantiam (Apelar a la ignorancia) Sostener que algo es verdad solo porque no se ha demostrado

que es falso (o que es falso porque no se ha demostrado que es verdad).

Ejemplo: "Nadie ha podido probar que los fantasmas no existen. Por lo tanto, existen".

Ad misericordiam (Apelar a la lástima) Usar la piedad o la lástima para que se acepte un argumento o

se consiga un trato especial, en lugar de usar razones válidas.

Ejemplo: "Profesor, sé que no entregué los trabajos, pero si me va mal en la materia mis padres

me van a castigar todo el verano. ¡Tiene que aprobarme!".

Ad populum (Apelar a la multitud) Argumentar que algo es bueno o verdadero simplemente porque

"todo el mundo lo hace" o "a la mayoría le gusta".

Ejemplo: "Tenés que comprarte ese celular, ¡todo el mundo lo tiene!".


Argumento circular (Petición de principio) Un argumento que usa la conclusión como si fuera una

prueba. El argumento da vueltas sobre sí mismo sin demostrar nada nuevo.

Ejemplo: "La Biblia dice la verdad porque es la palabra de Dios, y sabemos que Dios existe

porque la Biblia lo dice".

Causa falsa (Post hoc, ergo propter hoc) Asumir que, porque una cosa pasó justo después de otra, la

primera fue la causa de la segunda.

Ejemplo: "Me puse mi remera de la suerte para dar el escrito y me fue bien. Por lo tanto, la

remera hizo que me fuera bien".

Falso dilema Presentar una situación como si solo hubiera dos opciones posibles, cuando en realidad

hay más. Generalmente, las dos opciones son extremas y opuestas.

Ejemplo: "O estás totalmente de acuerdo conmigo en todo, o sos mi enemigo".


Extraído de “Las claves de la argumentación”. Anthohy Weston.

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